Por què no meterme yo en la cama y entregarme serenamente a la noche. La inquietud, ese antiguo hormigueo que fricciona con pericia la elèctrica piel de mos nervios, no tarda en reponer una cierta tensiòn en la conciencia vigilante. Como el pàjaro que estira la cabeza y alarga el cuello en la mas alta vigilia de sus defensas.
Como cualquier animal perdido sabedor de que nadie ni nada cuida sus espaldas. RODOLFO RABANAL. (novelista argentino)