ser ingràvidos
Tomar aire del valle.
Abrir el tòrax a los abismos.
Despegar los pies al momento en que la gravedad se distrae con los viejos fìsicos de Yale.
Ir dejando la tierra firme como quièn no tiene nada que hacer, mas que ser liviano.
Por ùltimo, cantar a grito pelado mientras las alas por sì mismas,nos van guiando,
lejos de las escaleras, los relojes de mano, los turnos mèdicos, el azul de metileno, las carreras universitarias y los calendarios.

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