Vivan los amantes
LOS AMANTES SON DOS POR ERROR QUE LA NOCHE CORRIGE.
Eduardo Galeano.
LOS AMANTES SON DOS POR ERROR QUE LA NOCHE CORRIGE.
Eduardo Galeano.
Primero pensé que la 'gripe porcina' nos provocaría, a fuerza de sonarnos las narices, un aspecto porcino, de fauces algo enrojecidas.
Al enterarme de su condición pandémica, abandoné tan descabellada hipótesis y me entregué a la lectura de las prevensiones. Decian: mantener ambientes aireados. Eso lo hago permanentemente pues me incomoda respirar un aire usado por otros pulmones...
Luego venía la obligación de lavarse las manos con frecuencia. Tampoco fué la revelación de Poncio, ya que mis manos lucen impecables siempre. Pero agregaba, no besar ni dar la mano a nadie. Mmmm
Diablos.
Los humanos nos besamos poco, es una característica congénita-cultural, y con respecto a dar una mano, en fin, tampoco nos volvemos compulsivos. De modo que imaginé la pregunta, cuando me viste que cruzaba Avenida de Mayo con semáforo en rojo, ¿por qué no me diste una mano y me silvaste?
- oh, porque no debemos darnos la mano con nadie- llega la pronta respuesta.
Fuí al cine y una pareja en el climax de su amor, dice: pues bésame, chavito. Noooo, no podemos besarnos, mi chava, eso decia la tele...
Adelanto las escenas mentales y veo, como en 'El eternauta' la desolación de las calles, la soledad del ser, el miedo a todo contagio, a todo contacto.
Y finalmente, cunas y cunas arrojadas al espacio, flotando vacias, con moños rosas, celestes, cursis, con globos secundando su viaje eterno...
A propósito, por prevensiones primarias, ¿no tendré nietos? ah? ah?
Oh, demonios.
'Las lágrimas del mundo son inmutables: cuando alguien comienza a llorar, alguien deja de hacerlo en otra parte. Lo mismo sucede con la risa'
. (Ríe)
Samuel Beckett.
Enkidu es un personaje de la mitología sumeria, compañero de aventuras del rey y héroe mitológico Gilgamesh.
En vista de la fuerza y la vanidad de Gilgamesh, los dioses —guiados por Marduk— crean una criatura capaz de vencer en combate al rey sumerio. Entonces crean a Enkidu y lo mandan a la tierra. En el combate, ambos guerreros traban una amistad que finalizará cuando él mismo muera a manos de un terrible gigante, por lo que su inseparable amigo visitará a Utnapishtim para que devuelva la vida a su amigo. Otras versiones del mito contemplan la muerte de Enkidu como un castigo divino por haber matado a Humbaba, el protector del Bosque de los cedros, y la marcha de Gigalmesh como la simple búsqueda de la vida eterna, no de la resurrección de su amigo, simbolizada en la yerba de la inmortalidad.
Enkidu aparece como un ser primitivo, incivilizado e incluso practicante del bestialismo, aunque no deja de ser un personaje positivo que se convierte en compañero del héroe. Representa la Naturaleza y la vida rural y campesina frente a la Civilización y los valores urbanos que representa su amigo Gilgamesh. En la Biblia el personaje de Enkidu, asimilado por los judíos de la literatura sumeria durante su periodo de exilio, dio lugar al de Adán y el de Gilgamesh al de Nemrod.
Los misterios eleusinios eran ritos de iniciación anuales al culto a las diosas agrícolas Deméter y Perséfone que se celebraban en Eleusis (cerca de Atenas), en la antigua Grecia. De todos los ritos celebrados en la antigüedad, éstos eran considerados los de mayor importancia.
Estos mitos y misterios se extendieron posteriormente al Imperio Romano. Los ritos, así como las adoraciones y creencias del culto, eran guardados en secreto, y los ritos de iniciación unían al adorador con el dios, incluyendo promesas de poder divino y recompensas en la otra vida.
Los misterios eleusinios celebraban el regreso de Perséfone, pues éste era también el regreso de las plantas y la vida a la tierra. Perséfone había comido semillas (símbolos de la vida) mientras estuvo en el inframundo (el subsuelo, como las semillas en invierno) y su renacimiento es, por tanto, un símbolo del renacimiento de toda la vida vegetal durante la primavera y, por extensión, de toda la vida sobre la tierra.
En el Himno homérico a Deméter, Céleo era uno de los sacerdotes originales de la diosa, una de las primeras personas en aprender los ritos y misterios secretos de su culto. Diocles, Eumolpo, Triptólemo y Políxeno fueron los otros sacerdotes originales. Céleo era un rey cuyo hijo, Triptólemo, aprendió el arte de la agricultura de Deméter y lo enseñó al resto de Grecia.
Había dos partes en los Misterios Eleusinios: los mayores y los menores. Los misterios menores se celebraban en anthesterion (sobre marzo), si bien la fecha exacta no siempre era fija y cambiaba ocasionalmente, a diferencia de la de los mayores. Los sacerdotes purificaban a los candidatos para la myesis de iniciación. Sacrificaban un cerdo a Deméter y entonces se purificaban a sí mismos.
Los misterios mayores tenían lugar en boedromion (el primer mes del calendario ático) y duraban nueve días. 
La procesión comenzaba en el Cerámico (el cementerio ateniense) el 19 de boedromion y la gente caminaba hasta Eleusis, siguiendo el llamado «Camino Sagrado», balanceando ramas llamadas bakchoi por el camino. En un determinado punto de éste, gritaban obscenidades en conmemoración de Yambe (o Baubo, una vieja que —contando chistes impúdicos— había hecho sonreír a Deméter cuando ésta lloraba la pérdida de su hija). La procesión también gritaba «¡Iakch' o Iakche!», refiriéndose a Yaco, posiblemente un epíteto de Dioniso, o una deidad independiente, hijo de Perséfone o Deméter.
Tras llegar a Eleusis, había un día de ayuno en conmemoración al que guardó Deméter mientras buscaba a Perséfone. El ayuno se rompía para tomar una bebida especial de cebada y poleo llamada ciceón (kykeon). En los días 20 y 21 de boedromion, los iniciantes entraban en una gran sala llamada Telesterion donde les eran mostradas las sagradas reliquias de Deméter. Esta era la parte más reservada de los misterios y aquellos que eran iniciados tenían prohibido hablar jamás de los sucesos que tenían lugar en el Telesterion, so pena de muerte.
Respecto al clímax de los misterios, hay dos teorías modernas. Algunos sostienen que los sacerdotes eran los que revelaban las visiones de la sagrada noche, consistentes en un fuego que representaba la posibilidad de la vida tras la muerte, y varios objetos sagrados. Otros afirman que esta explicación resulta insuficiente para explicar el poder y la longevidad de los misterios, y que las experiencias debían haber sido internas y provocadas por un ingrediente fuertemente psicoactivo contenido en el kykeon (véase más adelante la «teoría del LSA»).
La siguiente a esta sección de los misterios era el pannychis, un festín que duraba toda la noche y era acompañado por bailes y diversiones. Las danzas tenían lugar en el Campo Rhario, del que se decía que era el primer punto en el que creció el grano. También se sacrificaba un toro bastante tarde durante la noche o temprano la siguiente mañana. Ese día (22 de boedromion), los iniciandos honraban a los muertos vertiendo libaciones de vasijas especiales.
Los misterios terminaban el 23 de boedromion y todos volvían a sus casas.
Omar Kayan Me escogiste. Soy la puerta. Tu ciudad. Tu monasterio. Sólo sabrás el misterio si traes el alma despierta. No me ves; pero soy cierta... Te invito al próximo umbral. Todo comienzo es final. Es una ley. Vamos. Cruza. Perdona la niebla intrusa. La niebla, al fin, es Cristal* *Estos textos fueron encontrados en una vieja cripta, en el cementerio de Potosí, de la mística ciudad de Guanabacoa. Se dice que datan de trescientos años, pero sólo son especulaciones de los historiadores. Las investigaciones atribuyen su escritura a cierto trovador que enloqueció en la búsqueda de sí mismo. (N.A)
Abre para mí tu puerta
La hice primero de aire.
Luego subí en el aire la bandera
y la dejé colgada
del firmamento, de la estrella, de
la claridad y de la oscuridad.
Cemento, hierro, vidrio,PABLO NERUDA.
Iba en pos de su futuro
¿El número ocho es valiente? Yo diria que si, porque superó al cortante 7, al enroscado 6, al ambiguo 5, al cabalistico 4. En fin su valentía esta comprobada numericamente y todo seria logico si no fuera por el siguiente detalle: El número ocho no es valiente ni cobarde. Acabamos de atribuir a dos trazos circulares unidos, una condición humana o animal.