Todo es transitar
Enero
2009
http://aladaconversa.blogspot.com ALADA CONVERSA
http://lncunable.blogspot.com COFRADÍA DE LA FLOR SOLAR
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A MANERA DE INTRODUCCIÒN FINAL.
El 5 de Julio de 2007 se abría este blog con el nombre de Eleusis, la ciudad de las mujeres, del rapto de amor y los rituales a la tierra.
Será transitado a la inversa de los libros: recibirá mensajes alentadores, desalentadores, críticos o antojadizos, pero siempre bienvenidos.
Intentará incluir lo casual interesante y acaso contenidos de mas sustancia literaria, como así también textos de diversos autores 'consagrados' o amateur, como me gusta llamarnos. (Qué fàcil resulta hacer predicciones a posteriori, es una de las bondades de estos espacios)
Hoy, a días de comenzar el año 2009, Eleusis evoca su primer tags, que decía mas o menos èsto:
Muy arriba las nubes de agua se funden con el vapor que la montaña expulsa cuando ama, como cintas traslùcidas deambulan en la noche hacia mas arriba todavìa, adonde ni la vida del lìquen soporta, ni los peces abisales se desmadran.
Allà, donde enterrè el amor, para que germine y florifique su inútil flama...
Y como empezó, seguirá desde hoy Eleusis rotando por el espacio virtual, entrando y saliendo del interès de lectores, o al azar de una navegaciòn que alabo porque nos lleva siempre mas allá, a territorios insospechados.
De esta forma casi casual, el cìrculo Eleusis se cierra. Algún día no muy lejano desaparecerá en la muchedumbre de páginas y sitios digitales que crecen en la red, y se lo tragará el Olvido, como todo lo que es.
ALICIA BENÍTEZ INÉS.
ARGENTINA.
La vida está viva. Lo opuesto está ahí, hay un ritmo. Te vas, vuelves; te despides, llegas; desobedeces, y luego también obedeces; amas y odias. Así es la vida, pero no la lógica. La lógica dice que si amas no puedes odiar. Que si amas, ¿cómo vas a enfadarte? Si amas de esa forma amas de una forma monótona, siempre lo mismo. Pero entonces te pondrás tenso, te será imposible relajarte. La lógica cree en un fenómeno lineal: se mueve en una línea. La vida cree en círculos: la misma línea sube, baja y se convierte en un círculo.Seguramente habrás visto el símbolo chino del yin y el yang. La vida es así: el encuentro de los opuestos. Este círculo del yin y el yang es mitad blanco y mitad negro. En la parte blanca hay un punto negro, y en la parte negra hay un punto blanco. El blanco se mueve hacia el negro, y el negro se mueve hacia el blanco; es un círculo. La mujer moviéndose hacia el hombre, el hombre moviéndose hacia la mujer...: así es la vida. Y si lo observas minuciosamente, lo verás dentro de ti.
Un hombre no es un hombre las veinticuatro horas del día, no puede serlo; a veces es una mujer. Y una mujer no es una mujer las veinticuatro horas; a veces ella es también un hombre. Se trasladan a lo opuesto. Cuando una mujer se enfada ya no es una mujer; se vuelve más agresiva y más peligrosa que cualquier hombre, porque su masculinidad es más pura y además está sin usar. Así que cuando la usa, tiene una intensidad con la que ningún hombre puede competir. Es como un terreno que no ha sido usado durante muchos años: arrojas unas semillas, ¡y surge una abundante cosecha'.A veces una mujer se vuelve hombre, y cuando lo hace ningún hombre puede competir con ella; se vuelve muy peligrosa, por lo que entonces es mejor que el hombre se rinda. Y eso es exactamente lo que hacen todos los hombres: se vuelven sumisos, se rinden. Porque el hombre tiene que convertirse inmediatamente en mujer, pues si no, habrá problemas. Dos espadas en el mismo lugar causarán problemas. Si la mujer se ha convertido en hombre, si ella ha cambiado el rol, inmediatamente el hombre se convierte en mujer. Así todo se restablece. Y de nuevo el círculo se completa.
... Entre otras cosas dos árboles, uno solar y el otro lunar, es decir que uno de ellos produce Oro y el otro Plata.”[1] Tras esta reflexión que nos indica una movimiento hacia un eje, una feliz coincidentia oppositorum, la del tiempo (lunar) que debe descubrir su realidad luminosa eterna (solar) en un espacio individualizado, el de la isla, Pernety agrega que “el Arbol de la Vida es el nombre que los Filósofos Herméticos han dado, en ocasiones, a su Mercurio, pero con más frecuencia a su Elixir, porque entonces es la Medicina de los tres Reinos o su Panacea Universal que resucita a los muertos, es decir a los metales imperfectos, a los que eleva a la perfección de la plata si es el blanco, y al oro si es el rojo”. Cuando el poeta Goethe anotó en su Fausto: “Gris es toda teoría y verde y dorado el árbol de la vida”, estaba haciéndose eco de un arquetipo de larga data a la vez que planteaba, dentro del gran organigrama de su pensamiento, que el grado máximo de armonía viviente es vegetal antes que animal, hijo de sus nexos antes que de su libertad y dinamismo, vertical en su aspiración antes que horizontal en su dinámica. El árbol que él considera verde y dorado es una secreta y premonitoria visión del proceso de fotosíntesis, llevado a cabo por una estrella amarillo dorada de intensidad media –el sol– sobre las hojas y el manto vegetal, origen de la vida en nuestro planeta. Gris, gris mineral, por bella que sea una teoría tiene algo de estático e inerte, y por eso, en el fondo, no nos satisfacen los números y las ideas tanto como un elástico, fragante y verde follaje bajo cuyas sombras reposamos nuestros cuerpos. Aspirando al cielo por su copa, sujetando el infierno mediante sus raíces, el árbol tiene en el tronco un modelo preciso de la tierra como espacio medio, como puente. El árbol, pues, es el gran articulador de estratos y niveles, el modelo más acabado de síntesis orgánica.
Todas las culturas y pueblos de la Antigüedad han venerado un árbol determinado. Así, por ejemplo, para los celtas, la encina era sagrada y sus bellotas comidas ritualmente. Los escandinavos veían a su árbol mágico en el fresno; entre los pueblos germanos la veneración se la llevaba el tilo; en la India era la higuera o ficus religiosa; entre los hebreos y los árabes la palmera y para los chinos, para los chinos su inmenso país tenía tres amigos predilectos: el bambú, el ciruelo, y el pino. A su vez, estos Tres Amigos, que así se los llamaba, aludían a la flexibilidad, la belleza y la verde lozanía, tres de las cualidades que el taoísmo consideraba indispensables para vivir una vida sana y longeva. Por su capacidad para unir los tres mundos o niveles: el subterráneo, terrestre y celeste, el árbol se constituye también como eje, axis mundi, razón por la cual los indios norteamericanos de las planicies, al confeccionar sus viviendas o tipis, erguían en el centro un tronco de abedul o de abeto como pilar cósmico en torno del cual giraban, por encima, las estrellas, y por debajo los rituales de los seres humanos.
De la milenaria filosofía sufi.
Boris Vian (10 de marzo de 1920 - 23 de junio de 1959) fue un escritor, poeta, inventor, ingeniero, cantante y músico francés, que también escribió con el seudónimo de Vernon Sullivan. Su obra fue a menudo controvertida. Escribió teatro, canciones, cuentos y novelas. Tanto sus diez novelas como sus actuaciones de jazz fueron muy admiradas. Fue "sátrapa" del Colegio de Patafísica.
http://es.youtube.com/watch?v=gjndTXyk3mw
EL SEMINARISTA DE LOS OJOS NEGROS
Desde la ventana de un casucho viejo
abierta en verano, cerrada en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello,
y que por la espalda casi roza el suelo. 
Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, solo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y siempre que pasa le deja el recuerdo
de aquella mirada de sus ojos negros.
Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno. 
Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste; rezando y cosiendo
una salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
su seminarista de los ojos negros;
cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.
Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirla: —¡Te quiero!, ¡te quiero!,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.
En una lluviosa mañana de inverno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.
Un seminarista sin duda era el muerto;
pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro,
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los clérigos
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.
La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos...
tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros. 
Corriendo los años, pasó mucho tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
La labor suspende, los mira, y al verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.
Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros...
`++es un poema de cuyo autor aún nada sé. Pese a la morfología de tan sencillos versos- o acaso por èso- me conmuevo mucho y lo comparto con los lectores y lectoras de Eleusis a quienes el romanticismo aún visita de cuando en cuando...
UN CONCIERTO DESCONCERTANTE PARA LAS VACACIONES DE NUESTROS ANIMALES INTERIORES. FELICIDADES Y SIEMPRE...Guauuuuuuuuuuuuu
1890-1977. Actor estadounidense.
Enlaces sobre Groucho Marx • Libros de Groucho Marx

Sí, el color rubio había entrado en mi vida. Era como una enfermedad que contraje cierta mañana de primavera mientras recorría el mercado de esclavos de Baaluk. Y cuando Biltina se presentó ungida y perfumada en mis aposentos, no hacía más que encarnar aquel giro de mi destino. Primero fui sensible a la claridad que parecía emanar de ella entre las oscuras paredes de la estancia. En aquel palacio negro Biltina brillaba como una estatuilla de oro en el fondo de un cofre de ébano.
Se sentó en cuclillas sin ninguna ceremonia frente a mí, con las manos cruzadas sobre su seno. La devoré con los ojos. Pensaba en las malignidades que poco antes había proferido Kallaha. Había aludido al vello de sus antebrazos, y en efecto, bajo la luz temblorosa de las antorchas veía sus brazos desnudos centelleando de reflejos de fuego. Pero sus orejas desaparecían bajo largos cabellos destrenzados, su fina nariz daba un aire de inteligencia insolente a su rostro. En cuanto a su olor, redondeé mi nariz con el fin de captar algo, pero más por apetito que para verificar la vieja calumnia repetida por la matrona respecto a los blancos. Así permanecimos largo rato, observándonos el uno al otro, la esclava blanca y el amo negro. Yo sentía con terror voluptuoso cómo mi curiosidad por aquella raza de características extrañas se iba convirtiendo en apego, en pasión. Lo rubio tomaba posesión de mi vida...
De la novela de Tournier, Gaspar, Melchor y Baltasar. Pag 12.-