Cantar de los cantares.
UN CONCIERTO DESCONCERTANTE PARA LAS VACACIONES DE NUESTROS ANIMALES INTERIORES. FELICIDADES Y SIEMPRE...Guauuuuuuuuuuuuu
UN CONCIERTO DESCONCERTANTE PARA LAS VACACIONES DE NUESTROS ANIMALES INTERIORES. FELICIDADES Y SIEMPRE...Guauuuuuuuuuuuuu
1890-1977. Actor estadounidense.
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Sí, el color rubio había entrado en mi vida. Era como una enfermedad que contraje cierta mañana de primavera mientras recorría el mercado de esclavos de Baaluk. Y cuando Biltina se presentó ungida y perfumada en mis aposentos, no hacía más que encarnar aquel giro de mi destino. Primero fui sensible a la claridad que parecía emanar de ella entre las oscuras paredes de la estancia. En aquel palacio negro Biltina brillaba como una estatuilla de oro en el fondo de un cofre de ébano.
Se sentó en cuclillas sin ninguna ceremonia frente a mí, con las manos cruzadas sobre su seno. La devoré con los ojos. Pensaba en las malignidades que poco antes había proferido Kallaha. Había aludido al vello de sus antebrazos, y en efecto, bajo la luz temblorosa de las antorchas veía sus brazos desnudos centelleando de reflejos de fuego. Pero sus orejas desaparecían bajo largos cabellos destrenzados, su fina nariz daba un aire de inteligencia insolente a su rostro. En cuanto a su olor, redondeé mi nariz con el fin de captar algo, pero más por apetito que para verificar la vieja calumnia repetida por la matrona respecto a los blancos. Así permanecimos largo rato, observándonos el uno al otro, la esclava blanca y el amo negro. Yo sentía con terror voluptuoso cómo mi curiosidad por aquella raza de características extrañas se iba convirtiendo en apego, en pasión. Lo rubio tomaba posesión de mi vida...
De la novela de Tournier, Gaspar, Melchor y Baltasar. Pag 12.-
Olga Orozco
PAVANA PARA UNA INFANTA DIFUNTA
a alejandra pizarnik
PEQUEÑA centinela
caes una vez más por la ranura de la noche
sin más armas que los ojos abiertos y el terror
contra los invasores insolubles en el papel en blanco.
Ellos eran legión.
Legión encarnizada era su nombre
y se multiplicaban a medida que tú te destejías
hasta el último hilván,
arrinconándote contra las telarañas voraces de
la nada.
El que cierra los ojos se convierte en morada de
todo el universo.
El que los abre traza la frontera y permanece a la intemperie.
El que pisa la raya no encuentra su lugar.
Insomnios como túneles para probar
la inconsistencia de toda realidad;
noches y noches perforadas por una sola bala
que te incrusta en lo oscuro
y el mismo ensayo de reconocerte al despertar
en la memoria de la muerte:
esa perversa tentación,
ese ángel adorable con hocico de cerdo.
¿Quién habló de conjuros para contrarrestar la
herida del propio nacimiento?
¿Quién habló de sobornos para los emisarios del
propio porvenir?
Sólo había un jardín: en el fondo de todo hay un
jardín donde se abre la flor azul del sueño de Novalis.
Flor cruel, flor vampiro,
más alevosa que la trampa oculta en la felpa del muro
y que jamás se alcanza sin dejar la cabeza o el
resto de la sangre en el umbral.
Pero tú te inclinabas igual para cortarla donde no hacías pie,
abismos hacía adentro.
Intentabas trocarla por la criatura hambrienta
que te deshabitaba.
Eregías pequeños castillos devoradores en su honor;
te vestías de plumas desprendidas de la hoguera
de todo posible paraíso;
amaestrabas animalitos peligrosos para roer los
puentes de la salvación;
te perdías igual que la mendiga en el delirio de los lobos;
te probabas lenguajes como ácidos, como tentáculos,
como lazos en manos del estrangulador.
¡Ah los estragos de la poesía cortándote las
venas con el filo del alba,
y esos labios exangües sorbiendo los venenos en
la inanidad de la palabra!
Y de pronto no hay más.
Se rompieron los frascos.
Se astillaron las luces y los lápices.
Se desgarró el papel con la desgarradura que te
desliza en otro laberinto.
Todas las puertas son para salir.
Y todo es al revés de los espejos.
Pequeña pasajera,
solo con tu alcancía de visiones
y el mismo insoportable desamparo debajo
de los pies:
sin duda estás clamando por pasar con tus voces de ahogada,
sin duda te detiene tu propia inmensa sombra
que aún te sobrevuela en busca de otra,
o tiemblas frente a un insecto que cubre con sus
membranas todo el caos,
o te amedrenta el mar que cabe desde tu lado en esta lágrima.
Pero otra vez te digo,
ahora que el silencio te envuelve por dos veces
en sus alas como un manto:
en el fondo de todo hay un jardín.
Ahí está tu jardín,
Talita cumi.
Se descolgó el silencio,
sus atroces membranas desplegadas como las de un
murciélago anterior al diluvio,
su canto como el cuervo de la negación.
Tu boca ya no acierta su alimento.
Se te desencajaron las mandíbulas
igual que las mitades de una cápsula inepta para
encerrar la almendra del destino.
Tu lengua es el Sahara retraído en penumbra.
Tus ojos no interrogan las vanas ecuaciones de cosas y de rostros.
Dejaron de copiar con lentejuelas amarillas los fugaces
modelos de este mundo.
Son apenas dos pozos de opalina hasta el fin donde se
ahoga el tiempo.
Tu cuerpo es una rígida armadura sin nadie,
sin más peso que la luz que lo borra y lo amortaja en lágrimas.
Tus uñas desasidas de la inasible salvación
recorren desgarradoramente el reverso impensable,
el cordaje de un éxodo infinito en su acorde final.
Tu piel es una mancha de carbón sofocado que
atraviesa la estera de los días.
Tu muerte fue tan sólo un pequeño rumor de mata que se arranca
y después ya no estabas.
Te desertó la tarde;
te arrojó como escoria a la otra orilla,
debajo de una mesa innominada, muda, extrañamente
impenetrable,
allí, junto a los desamparados desperdicios,
los torpes inventarios de una casa que rueda hacia el poniente,
que oscila, que se cae,
que se convierte en nube.
tenía que visitar el gran mercado anual de Nauarik, donde se encuentran las especias más fuertes, las confituras más untuosas, los vinos más cálidos, pero también los medicamentos más eficaces, y en fin lo que el Oriente puede ofrecer de más embriagador en materia de perfumes, gomas, bálsamos y almizcles. Para las diecisiete mujeres de mi harén hice comprar varios celemines de polvos cosméticos, y para mi uso personal un cofre lleno de bastoncitos de incienso. Porque me parece conveniente, cuando ejerzo las funciones oficiales de justicia, de administración o en las ceremonias religiosas, estar rodeado de pebeteros de los que ascienden torbellinos de humo aromático. Eso da majestad e impresiona a los hombres. El incienso armoniza con la corona, como el viento con el sol.
De regreso a Nauarik, y emborrachado de músicas y de manjares, volví a encontrarme inopinadamente con mis dos fenicios, y otra vez fue su color rubio lo que hizo que me fijara en ellos. Nos acercábamos al pozo de Hassi Kef, en el que nos proponíamos pasar la noche. Después de una jornada tórrida y de una soledad absoluta, veíamos multiplicarse los indicios que delataban la proximidad del agua: huellas de hombres y de animales en la arena, hogueras apagadas, tocones cortados a hachazos, y pronto en el cielo bandadas de buitres, porque no hay vida sin cadáveres. Apenas llegamos a la vasta hondonada en el fondo de la cual se encuentra Hassi Kef, una nube de polvo nos indicó el emplazamiento del pozo. Hubiera podido enviar a unos hombres que hicieran el vacío, abriendo paso a la caravana real. A veces me reprochan que renuncie demasiado a menudo a mis prerrogativas. En mí no es debido a una humildad que, en efecto, estaría fuera de lugar. Tengo orgullo de sobra, y mis íntimos descubren a veces su desmesura por entre los intersticios de una afabilidad muy bien imitada. Pero lo cierto es que me gustan las cosas, los animales y las personas, y que me cuesta soportar el aislamiento que me impone la corona.
Frag de 'Gaspar, Melchor y Baltasar de Michel Tounier.
USUALMENTE FLOTAN CUERPOS A ESTA HORA...
Rául nació en Córdoba en 1899. Era hijo de los millonarios Wilfrid Barón y Catalina Biza, establecidos en Alta Gracia. Fue militante yrigoyenista, playboy, duelista, escritor y hombre de mundo. En 1928 conoció en Venecia a Rosa Martha Rossi Hoffmann, una novel actriz austríaca que usaba el apodo de Myriam Stefford. En la basílica San Marcos de esa ciudad se casaron en 1930 pero se radicaron en Córdoba.
En 1931, antes de terminar su curso de piloto de avión y dos días antes del primer aniversario de casados, ella se mató con su pequeño biplaza alemán bautizado Chingolo II, en San Juan.
Fue sepultada en el camino que une Alta Gracia con la ciudad de Córdoba. La tumba no pasa inadvertida pues Raúl, en su memoria, hizo levantar un obelisco de granito y mármol de 82 metros de alto. Se dice que allí también están sepultadas todas las joyas de Myriam, hasta el famoso diamante Cruz del Sur de 45 kilates.
La literatura es un capítulo central en la vida de Barón Biza. Su obra le valió desprecio social y religioso, el mote de pornógrafo y procesos por obscenidad, uno por su novela "El Derecho de Matar", de 1933, cuyos 5.000 ejemplares fueron secuestrados de la imprenta sin orden judicial.
A los 36 años se casó en secreto con Rosa Clotilde Sabattini, de 17 años, hija del fuerte dirigente radical Amadeo Sabattini, que dejó de ser su amigo en ese momento. La pareja tuvo tres hijos: Carlos, Jorge y Marisa Cristina.
Cuando Arturto Frondizi fue presidente, designó a Rosa al frente del Consejo Nacional de Educación. Pero ya en esa época el matrimonio estaba quebrado.
Los detalles de la separación se iban a discutir en el departamento de la calle Esmeralda ese domingo de 1964, a las 20.
Enseguida el anfitrión ofreció whisky. Su mujer no quiso. Raúl se quedó con un vaso. Se acercó a Rosa y le tiró el líquido en la cara. Era ácido muriático. Rosa gritó desesperada. Los abogados quisieron asistirla y Raúl se encerró en otra habitación. El rostro de ella se desfiguraba. Tenía quemaduras profundas. El ácido había destruido la nariz, los pómulos, un párpado y dañado el ojo. Alcanzó además el pecho, los brazos, las manos y el cuello.
A las 12 del 17 de agosto Raúl fue hallado en el departamento, tendido en su cama. Se había pegado un tiro en la sien derecha.
La vida de Rosa no fue vida sino un tormento físico y psicológico desde el ataque. Los médicos, de aquí y de Europa, donde viajó con su hijo Jorge, no pudieron ayudarla. En 1978, en el departamento de la calle Esmeralda, se tiró por la ventana.
Jorge, que fue un escritor talentoso, autor del libro "El desierto y la semilla" donde cuenta la desgarradora búsqueda europea de la cara perdida de su mamá, también se mató, en 2001
Una palabra dicha impensadamente, lanzada en la mente de quien nos escucha, produce ondas de superficie y de profundidad, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, involucrando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, a la fantasía y al inconsciente, y que se complica por el hecho que la misma mente no asiste impasiva a la representación. Por el contrario interviene continuamente, para aceptar o rechazar, emparejar o censurar, construir o destruir.Tomo por ejemplo la palabra «canto», porque sugiere un objeto arrojadizo... Cayendo en la mente, arrastra, golpea, evita, en suma: se pone en contacto —
Agrego a Gianni Rodari mi connotación semántica y fonética de 'canto', canto rodado, es la piedra que cae rodando junto a otras, al igual que las palabras que detonan en un efecto de dominó, frases y construcciones cuyo fin desconocemos. Pero está tambien y antes, en mi subjetividad, el acto de 'cantar', canto nuestro, canto del arpa, canto coral, como fractales del lenguaje desenvolviendo un mandala infinito: 'canto' me es una palabra sonora que haciendo el ruido de roca cayendo, produce armonias musicales. He aquí la casi siempre presente multisignificación de las palabras en su magia.
El deseo de ser diferente de lo que eres
es la mayor tragedia con que el destino
puede castigar a una persona. Sandor Maral.
Ay, voz secreta del amor oscuro.
Ay, balido sin lunas, Ay, herida.
Ay, agua de hiel, camelia hundida.
Ay, corriente sin mar, ciudad sin muro.
Federico García Lorca. Sonetos del amor oscuro.
Ahora que soy ésta
la de las manos ásperas pulidas por el tiempo
la que siente la vida caminada en los pies
y acude a las palabras para volar su vuelo.
Ahora que soy todas aquellas que me pueblan
que soy memoria-olvido
la que sueña y libera
de todos los encierros, y se desnuda el alma.
Ahora que el espejo me refleja y ya no tengo máscaras
ahora
salta conmigo hacia mi abismo.
Solo es posible amar
a quién nos mira el alma.
Anamaría Mayol. La Pampa, Argentina.
Eleusis ( Elefsina en griego moderno: Ελεύσινα, ) es una pequeña ciudad a unos 30 km al NW de Athens. Era el lugar de celebración de los Misterios Eleusinos, uno de los cultos más importantes de la antigua Gracia y el lugar de nacimientos de uno de sus grandes trágicos; Esquilo.
Existe una interesante serie de estructuras cubiertas que guardan un parecido general con el lugar de reuniones al aire libre, o con el teatro descubierto. La más antigua parece ser la segunda forma del Telesterion o Sala de Iniciación, en Eleusis, levantada cerca del final de la tiranía de los Pisistrátidas, en la segunda mitad del siglo VI a. C. Se trataba quizá del primer edificio griego diseñado para acoger bajo un techo a un amplio número de personas reunidas para ver y escuchar algo que allí se representaba; la necesidad del secreto en los Misterios fue, sin duda, la causa de tan importante innovación. El procedimiento seguido para las cubiertas cuenta con paralelos egipcios y persas.
Deméter y Perséphone.
Tenemos millones de cèlulas entrenadas para el espanto, tejidos lubricados, sustancias milagrosas que nos ponen eufòricos, melancòlicos, seductores, agresivos.
Estamos provistos de armas para combatir la nada.
Pero seguimos temblando por las noches... Mientras tanto,
Sube la galaxia verde entre los glòbulos y caminos plasmàticos de mis cèlulas.
Como una giràndula sin cabeza, me recuerda las partìculas errantes que vinieron a formarme: Sin sonido eterniza su vascular cisterna entre las paredes de mis vasos, recorriendome, àrbol de circulaciones inmensas.
El olor a tierra que explota con el viento rojo, nos impide vernos; pero el olfato es fiel como un gato domèsticado. No nos separaremos en medio de este desierto, todavìa.
Los verdugos del llanto deambulan y los hielos polares cubren sus sombreros y zapatos.
A todo èsto, Compañera
:
¿Seguimos siendo tiernos cachorros del sistema? ¿sobreviviremos a todo cataclismo aunque nos sangre el costado?
ALICIA BENÌTEZ INÉS.
Eleusis, Julio del 2007.-
A mi Hija y compañera de la Vida.-
Marcaròn de proa: Imágenes talladas en la proa de un barco para ayudar a su navegaciòn. Los navíos egipcios tenían hieràticos ojos delineados, las miradas oblicuas persisten en las embarcaciones de polinesios y melanesios y todavía se ven ojos en las embarcaciones de pescadores malteses. Los fenicios tallaban cabeza de caballos en sus proas, y Jasòn fuè el primer griego que instaló un marcarón a su nave Argos al cortar la rama de la encina parlante de Dodona. Otras versiones mas prosaicas mascarones con los pies ligeros de Atalanta, la mirada penetrante de Linceo, el rostro guerrro de Ares. Tambien los vigingos aterrorizaban a sus enemigos con sus dragones que infundían al barco, astucia:
No podìa hacer otra cosa que dar la cara, dice en su obra Laura Calvo y el VIsconte de Lascano, en su 'Baile de màscaras' cantaba: Que felices fueron los venianos del siglo XVIII... Ninguno de ellos tenia pecados de que atribuirse, puesto que todos usaban antifaz.
Hasta aquì Maria Eugenia Paulé de GUaleguychù, ER, en su postura acerca de las màscaras. Me atravo de dar un paso desde el antifaz a la mediamascara de lo literario, de cuyo lucimiento Jorge Luis Borges ha sido el 'brujo mayor' con el respeto merecido, al hacer de este transurso de lo simbólico, una máscara circular, cuyo final es el inicio y vicersa. No solo su Libro de arena, toda su cosmología está habitada de eternos retornos, circularidades de laberinto y ruinas circulares, de Biblioteca de Babel donde el universo mismo está allí, en Tlon, ese gran misterio, y en toda su cosmogonía donde El, Unomismo, es todos los hombres y una vida son todas. Da igual ante dios, los dioses o Asteriòn, o acaso Tadeo, en su poder casi omnipotente.
Concluyo aqui que la idea de un libro circular ha desvelado a mas de un escritor y poeta, llegando a aseverar que todo libro debe ser circular, pero como la poesía no exige adeptos, sino amantes, y los-las amantes solemos ser desprolijas e imprevisibles, tambien Eleusis-sin ser libro- bien podría con un toque de magia, transfomarse en un blog circular -abierto- desafiando la veneraciòn por la supuesta perfecciòn del circulo de los griegos.
Por ahora solo pretendo ver como comenzò todo... Permiso, voy hacia arriba de la página, es decir, hacia el pasado.
El concepto de ficción en la tradición occidental está muy ligado al concepto de mímesis, desarrollado en la Grecia clásica, en las obras de Platón (quien consideraba a las obras poéticas como imitaciones de los objetos reales, que a su vez eran imitaciones de las ideas puras) y sobre todo en la Poética de Aristóteles, en la que el concepto de mímesis juega un papel esencial. Para Aristóteles, todas las obras literarias copian a la realidad, de acuerdo con el principio de la verosimilitud; lo que diferencia a la literatura de la historia es que ésta copia las cosas que han sucedido, y aquélla las que podrían suceder.
Es necesario insistir que Aristóteles no dice que la literatura deba ser la imitación del mundo real, sino la imitación "de las acciones de los hombres". Esta diferencia es la que permite que lo verosímil irreal tenga cabida en la literatura. Paul Ricoeur ha subdividido el concepto de mímesis aristotélico en tres fases:

TODOS INTENTABAN CONVENCERSE, POCO A POCO, DE QUE ESO QUE SALTABA SOBRE LAS SALAS O IRRUMPIA EN MITAD DE UNA CONVERSACIÓN, NO ERA UNA PERSONA-
Muchos suponian que era un robot enviado por la empresa, un espía que le interesaba ver de qué se hablaba, pese a tener la certeza de que solo dominaba el inglès. El mito de Pnema iba gestándose.
LA CRIATURA VIRTUAL PARECÍA DECIR A CADA INSTANTE, 'AQUI ESTOY'. APARECÍA REPENTINAMENTE, DECIA Hello. Y PARTÍA VELOZMENTE A OTRAS SALAS, BUSCANDO, SIEMPRE BUSCANDO...
-Alguien dijo una tarde, -que pena, Looku- y entonces pensé que no todos la imaginaban robot: las màquinas no dan pena.
LA CRIATURA SE HABIA PUESTO DE NICK PNEMA, es decir POEMA Y ADEMAS, ENTRABA A SALAS COMO LOOKU, EVOCANDO EL LOCUS O LUGAR QUE TANTO BUSCABA AFANOSAMENTE, Y NO LOGRABA ENCONTRAR, Y PARA COLMO DE MALES, JAMÁS HALLARÌA.
El destino de errar por un espacio sin identidad ni lenguaje común, corre el albur de volverse invisible o encontrar el trabajo de carcelero o recolector de datos falsos. sin mbargo, no deja de ser un destino o una tarea para quienes ignoran la libertad-
ALICIA BENÍTEZ INÉS.-